Superar el pasado, y sobre todo cuando este ha sido amargo, es siempre un gran reto.
Olvidar los momentos dolorosos y quedarte solo con los recuerdos bonitos y agradables no siempre resulta fácil, aún menos cuando tenemos contacto con personas que te refriegan ese pasado cada vez que ellos lo necesitan.
Esto duele, duele mucho y más cuando estás trabajando para limpiarlo, aprender y no volver a cometer las mismas acciones de nuevo, esas acciones que te llevaron a tener resultados amargos.
Puede que hayas tomado decisiones que te condujeron a situaciones “sin salida”, desesperantes, con sensaciones de ahogo y angustia. Puede que en estas situaciones se vieran involucradas otras personas (pareja, hijos, amigos o familiares), aunque la responsabilidad última fuera solo tuya.






