Estar pendiente de la opinión de los demás te hace débil. Decidir y actuar pensando en cómo reaccionarán los demás y en si te darán su apoyo o te criticarán, es desvalorizarte y debilitar tu energía personal.
Recuerda que para hacer cosas en este mundo físico y conseguir buenos resultados necesitas energía, mucha energía. Esa energía es tu motor, tu motivación, tu impulso… si la desgasta pensando en el “qué dirán”, “qué opinarán”, te resultará agotador hacer acopio de esa energía tan apreciada y necesaria.
¿Todavía te importa lo que piensen de ti y de lo que tú haces? ¿Lo que piense tu pareja, tus padres, tus hermanos, tus amigos, tus vecinos, tus compañeros de trabajo, tus familiares (abuelos, tíos, tías, primos, primas…)
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