Puedes cometer este error y arruinar tu día a día

Cuando te decides a jugar ¿por qué lo decides? Espero no equivocarme si digo que lo haces para divertirte y pasarlo bien.

Además de eso, seguramente también te gusta ganar ¿no?, pero si no ganas no pasa nada pues era solo un juego.

Juegos de mesa, juegos online, juegos por equipos, etc.

Pues déjame decirte algo… La VIDA es un juego y como todos los juegos, también tiene sus reglas.

Una de esas reglas es el dejarte fluir,  puede parecer complicado e irresponsable sobre todo para las personas que necesitan controlarlo todo.

El control, como todo, está bien en su justa medida. Cuando la obsesión por él te domina creas energía de miedos, angustia y estrés consiguiendo solo contraer tu energía.

Este  pues es entonces el mayor error que puedes cometer para que tu día se convierta en un verdadero infierno. El control te controla a ti.

Cuando la energía se contrae produce o despierta desordenes físicos, mentales y emocionales que finalmente se pueden traducir en enfermedades. Además bloquea tus proyectos y acciones.

Entonces si haces desde el control obsesivo y perfeccionista tus asuntos mundanos se verán afectados, desde tus proyectos personales hasta los profesionales, de negocios, empresariales, etc. Influyendo negativamente no solo en ti sino también en todos los involucrados (familiares, amigos, colaboradores, proveedores, empleados, etc.).

El juego de la vida dice que todo está bien en tu mundo, esto se convierte en  una gran verdad cuando lo respiras y lo integras en todos tus cuerpos, para conseguirlo solo tienes que proponértelo e ir a por ello, así lo verás, experimentarás y vivirás fuera de ti, en tu casa, tu trabajo, tu empresa, tu negocio, tus relaciones, tus vacaciones, tus viajes…

Tu actitud interna ante los acontecimientos va marcando el ritmo, este dependerá mucho de la relación que mantienes contigo mismo.

La relación más importante de tu vida es la que tienes contigo mismo sencillamente porque eres la persona con la que estarás toda tu vida.

Hoy podrías aprovechar la ocasión para preguntarte: ¿Cómo me relaciono conmigo mismo? ¿Desde la confianza y la fe o desde la contracción y el miedo?

¿Necesito la perfección y el control milimetrado de todo lo que hago?

Contesta a estas preguntas con máxima honestidad, de lo contrario te estarías mintiendo a ti mismo.

El control, como he dicho más arriba, es bueno porque a través de él tomas las riendas de tu vida en general. Esto es tomar responsabilidad de lo que eres, lo que dices, lo que haces… sin embargo se puede convertir en una tortura si caes en la exageración.

Tú eres el único responsable de tus resultados por tanto es conveniente que observes desde dónde estás actuando. Respira, vete hacia adentro y observa ¿desde dónde actúo en mis tareas cotidianas? ¿Desde dónde tomo mis decisiones importantes?

Estas son preguntas importantes y más aún cuando las respondes porque esas respuestas te darán claves fundamentales para crecer, avanzar y salir de los miedos.

Porque el necesitar controlarlo todo al milímetro viene de los miedos. Miedo al fracaso, miedo al qué dirán, miedo a no ser lo suficientemente bueno, miedo a perder, miedo a ganar, miedo a llegar más lejos que tu pareja o familiares, miedos y más miedos.

Evidentemente esto no te va a traer dicha y alegrías, te dará mucho estrés y mucha angustia.

Para transmutar esto se tiene que dar un cambio en tu interior a nivel mental, emocional y por supuesto espiritual.

Finalmente es un cambio energético que viene de tu relación más intima con tu SER más elevado, que conseguirás cuando te ocupes de tu mente (tus pensamientos) y de tus emociones.

Tu enfoque será otro y entrarás en la confianza, la fe y el amor entonces entenderás que cuando haces tu parte y tomas responsabilidad desde ahí, todo fluye.

Dejarse fluir es tomar las riendas de tu vida, hacer lo que se tenga que hacer y confiar en que todo está bien en tu mundo, confiar en tu conexión con el SER y no tener expectativas que contraigan tu energía… el resultado será el que tenga que ser.

Esto no significa que dejes las cosas al azar, significa que confiarás en ti, que tendrás más seguridad en ti, que observarás y estarás pendiente al detalle y dispuesto a seguir aprendiendo de los posibles “errores”.

Suelta el control obsesivo y fluye, cuando haces esto la sensación interior de bienestar no tiene parangón.

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